Descripción Física

Tenerife es una isla en gran parte muy abrupta, de relieve formado por sucesivas erupciones volcánicas a lo largo de la historia, la más reciente de las cuales fue la del Chinyero en 1909.[24]

Primera etapa de formación del Teide
Segunda etapa de formación del Teide
Tercera etapa de formación del Teide
Cuarta etapa de formación del Teide
Quinta etapa de formación del Teide

Situación y extensión

La isla está situada entre los paralelos 28º y 29º N y los meridianos 16º y 17º O, ligeramente al norte del trópico de Cáncer, ocupando una posición central entre Gran Canaria, La Gomera y La Palma. Se encuentra a algo más de 300 km del continente africano, y a unos 1.000 km de la península Ibérica.[1]

De forma triangular, Tenerife es la mayor isla del archipiélago canario, con una superficie de 2.034,38 kilómetros cuadrados[2] y la que más longitud de costas tiene con 342 kilómetros.[3] Además, es la más alta: en su centro se alza el Pico del Teide, que con sus 3.718 msnm representa el punto más elevado de toda España.[4] Tiene hasta 200 pequeños islotes o roques a su alrededor, entre los que destacan los de Anaga, Garachico, Fasnia que suman un total de 213.835 metros cuadrados más.[2]

Origen y formación

Tenerife es una isla de origen volcánico, cuya formación comenzó a gestarse en el fondo oceánico hace unos 20-50 millones de años (m.a.).[25]

Según una de las teorías más aceptadas actualmente por la comunidad científica (Teoría de los bloques levantados), el ascenso de magma procedente del manto terrestre se produce en periodos de actividad tectónica a partir de fallas o fracturas que existen en el fondo oceánico. Éstas siguen los ejes estructurales de la isla, y se conformaron durante la orogenia Alpina de la Era Terciaria por el movimiento de la placa Africana. Estas erupciones de tipo fisural submarino originan las denominadas lavas almohadilladas o pillow-lavas, que se producen por el rápido enfriamiento que experimenta el magma al establecer contacto con el agua, obteniendo así una forma muy característica. Estos materiales se fueron acumulando y construyendo el edificio insular bajo el mar. A medida que éste se aproximaba a la superficie, los gases, debido a la disminución de la presión circundante, se iban liberando del magma y los episodios vulcanológicos pasaban de ser tranquilos a tener un carácter marcadamente explosivo, formando materiales fragmentarios.[25]

Tras largo tiempo de acumulación de materiales, el nacimiento de la isla se produjo a finales del Mioceno (Era Terciaria). Hace siete millones de años emergieron las zonas de Teno, Anaga y Macizo de Adeje, en la que se denomina Serie Basáltica Antigua o Serie I. Se constituyeron de este modo tres islas cronológica y estratigráficamente distintas en los extremos oeste, este y sur de la actual Tenerife.[26]

Hace aproximadamente 3 m a. comienza un segundo ciclo volcánico (Formaciones Postmiocenas o Series Recientes II, III y IV), mucho más intenso, que incorpora elementos en la zona central de la isla, la cual también emerge y unifica en uno sólo a los tres edificios anteriormente descritos. La estructura conformada en ese momento recibe el nombre de Edificio pre-Cañadas, sobre cuyos restos se erigiría más tarde el Edificio Cañadas I. Este ultimó experimentó diversos colapsos y emitió una gran variedad de materiales explosivos que dieron lugar a las llamadas Bandas del sur (sur-sureste actual).[25]

Posteriormente, sobre las ruinas de este complejo surgiría el Edificio Cañadas II, ya por encima de los 2.500 metros, también con intensos procesos explosivos. Hace alrededor de 1 m a. se inició la construcción de la Cordillera Dorsal, con un vulcanismo de tipo fisural, a partir de los restos de los edificios ya parcialmente desmantelados de la Serie I. La Cordillera Dorsal es la de mayor desarrollo altitudinal y longitudinal del Archipiélago Canario, con 1.600 metros de altura y 25 kilómetros de longitud.[25] En este mismo espacio cronológico (hace 800.000 años) tienen lugar dos deslizamientos gravitacionales que motivaron la aparición de los valles de La Orotava y Güímar.[25]

Finalmente, ya en tiempos más próximos (200.000 años), comienzan las erupciones que levantarían el Edificio Pico Viejo-Teide en el centro de la isla, sobre la Caldera de Las Cañadas.[25]

El Teide.

Orografía y paisaje

La abrupta orografía isleña y su variedad de climas dan como resultado un territorio de múltiples paisajes y formas, desde el Parque Nacional del Teide con su amalgama de colores fruto de las sucesivas erupciones volcánicas, hasta los Acantilados de Los Gigantes con sus paredes verticales, pasando por zonas semidesérticas con plantas resistentes a la sequedad en el sur, o por ambientes de carácter meramente volcánico como es el Malpaís de Güímar o el Malpaís de La Rasca.

También cuenta con playas naturales como la de El Médano —con parajes protegidos en su entorno como Montaña Roja y Montaña Pelada— valles con cultivos tropicales y subtropicales, boscosos parajes de laurisilva en los macizos de Anaga y Teno —con profundos y escarpados barrancos— y extensos bosques de pinos por encima de esta última formación vegetal.

Edificio central

Las principales estructuras de Tenerife, que a continuación se describen, conforman el edificio central, con el complejo Teide-Pico Viejo y el circo de Las Cañadas. Se trata de una semicaldera de 130 kilómetros cuadrados, que ha sido originada por un conjunto de procesos geológicos explicados en el epígrafe Origen y formación. El circo está parcialmente ocupado por el estratovolcán Teide-Pico Viejo y completado por los materiales que ha emitido en sus diferentes erupciones. Destacan en su interior los Roques de García, entre los que está el más conocido, el Roque Cinchado. Otra formación llamativa son Los Azulejos, compuesto por fonolitas de colores verdosos que se han creado por actividad hidrotermal.[25] [27] [28]

Al sur de La Caldera destaca la Montaña de Guajara, que con 2.718 metros es la de mayor altitud de las que constituyen el anfiteatro de Las Cañadas del Teide. Al pie de estas paredes se han creado llanos endorreicos de materiales sedimentarios muy finos, siendo el más conocido el Llano de Ucanca.[25] [27] [28]

El Pico del Teide, con 3.718 metros sobre el nivel del mar y más de 7.000 sobre el fondo oceánico, es el punto más elevado de la isla, del territorio español y de todas las tierras emergidas del Atlántico. Este volcán, el tercero más grande del planeta,[29] es el símbolo de Tenerife por antonomasia. Su situación central, sus importantes dimensiones, su silueta y su paisaje nevado lo dotan de una singular personalidad. Ya los aborígenes lo consideraban lugar de culto y adoración.

Desde 1954, el Teide y todo el circo de su alrededor (aunque hubo una ampliación posterior de sus límites) está declarado como parque nacional. Además, desde junio de 2007 está incluido por la Unesco dentro de los espacios Patrimonio de la Humanidad como bien natural.[30] Al oeste se encuentra el volcán Pico Viejo,. En un lateral de éste, se encuentra el Volcán de Chahorra o Narices del Teide, donde se produjo la última erupción que se ha dado en el entorno del Teide, en 1798.

Macizos

El macizo de Anaga, en el extremo nororiental de la isla, posee un perfil topográfico irregular y escabroso donde a pesar de no presentar grandes cotas, destaca la Cruz de Taborno con 1.024 metros. Debido a la antigüedad de sus materiales (5,7 m a.), a sus profundos procesos erosivos y a la densa red de diques que atraviesan el macizo, son numerosos los roques que aparecen en superficie, tanto de etiología fonolítica como traquítica. Existe una gran cantidad de barrancos escarpados y muy encajados en el terreno. En la costa de Anaga predominan los acantilados, por lo que existe un número escaso de playas, aun así, las que hay suelen coincidir con zonas de desembocadura de barrancos, algunas de rocas y otras de arena negra.[25] [27] [28]

Acantilados de los Gigantes en el Macizo de Teno.

El macizo de Teno se encuentra en el extremo noroccidental. Al igual que en Anaga, se trata de una zona de estructuras desmanteladas y hondos barrancos que se han originado por erosión. Sin embargo, aquí los materiales son más antiguos (aproximadamente 7,4 m. a.). Destacan la Montaña de Gala que con 1.342 metros representa la mayor altitud. El paisaje más singular de este Macizo se encuentra en su costa sur. Se trata de los Acantilados de Los Gigantes, con paredes verticales que llegan a alcanzar en algunos puntos los 500 metros de altura.[25] [27] [28]

El macizo de Adeje se sitúa en el extremo meridional de la isla, teniendo como mayor exponente al Roque del Conde, con 1.001 metros de altitud. El macizo no es tan apreciable por su reducida estructura inicial, hecho que añadido a la historia geológica del lugar ha potenciado un intenso desmantelamiento de sus materiales, perdiendo de ese modo su aspecto y envergadura original.[25] [27] [28]

Paisaje Protegido de Las Lagunetas.

Dorsales

La Cordillera dorsal o dorsal de Pedro Gil abarca desde el principio del monte de La Esperanza, a unos 750 metros de altitud aproximadamente, hasta la zona central de la isla, en las inmediaciones de la Caldera de Las Cañadas, siendo Izaña, su punto más alto, con 2.350 metros sobre el nivel del mar. Esta estructura se ha constituido a expensas de un vulcanismo fisural de tipo basáltico a través de uno de los ejes o directrices estructurales que han dado origen al vulcanismo de la isla.[25] [27] [28]

La dorsal de Abeque se encuentra formada por una cadena de volcanes que unen el macizo de Teno con el edificio central insular Teide-Pico Viejo a partir de otro de los tres ejes o directrices estructurales de Tenerife. A esta dorsal pertenece el volcán histórico de Chinyero cuya última erupción se registró en 1909.[25] [27] [28]

La dorsal Sur o dorsal de Adeje está al amparo del último de los ejes estructurales. Destacan los restos de su macizo como formación primigenia, así como las alineaciones de pequeños conos volcánicos y de roques esparcidos por toda esta zona del sur tinerfeño.[25] [27] [28]

Valles

Los valles son otra de las formas de relieve más destacadas. Los más importantes son el Valle de La Orotava y el Valle de Güímar que se han generado por el deslizamiento en masa de grandes cantidades de materiales hacia el mar, creando una hondonada en el terreno. Existen otros valles que se distribuyen por diversos enclaves de la geografía de Tenerife, aunque, en este caso, de diferente naturaleza. Suelen ser valles intercolinares que se han conformado tras el depósito de mayor cantidad de materiales geológicos en lomas laterales, o simplemente cauces amplios de determinados barrancos que en su evolución han tomado el aspecto de típicos valles.[25] [27] [28]

Barrancos

Tenerife, debido principalmente a su gran altitud y a su silueta en semejanza a un tejado de dos aguas, está surcada por gran cantidad de barrancos. Éstos constituyen uno de los elementos más característicos de su paisaje, originados por la erosión ejercida por la escorrentía superficial a lo largo de la historia. Destacan los barrancos de Ruiz, Fasnia y Güímar, Infierno y Erques, todos ellos declarados espacios naturales protegidos por las instituciones canarias.[25] [27] [28]

Playa de Torviscas. Zona sur.
Playa de Los Patos. Zona norte.

Costas

Las costas son, por lo general, accidentadas y abruptas, aunque lo son más en la zona norte que en la sur. No obstante 67,14 kilómetros de la costa tinerfeña lo representan playas, sólo superada en este aspecto por la isla de Fuerteventura.[31] En el litoral septentrional son frecuentes las playas de cantos rodados o de arena negra, mientras que en la vertiente sur y suroeste de la isla predominan las playas con arenas más finas y de tonalidades más claras.[25] [27] [28]

Flora y Fauna

Artículo principal: Flora de Canarias
Artículo principal: Fauna de Canarias

La isla de Tenerife disfruta de una notable diversidad ecológica pese a su reducida superficie, lo que es consecuencia de unas condiciones ambientales especiales, ya que la accidentada orografía reinante modifica localmente las condiciones climáticas generales, originando una gran variedad de microclimas. Esta vasta existencia de microclimas y, por lo tanto, de hábitat naturales, se hace manifiesta en la vegetación insular, constituida por una flora rica y variada (1400 especies de plantas superiores), entre las que destacan numerosos endemismos canarios (200) y exclusivamente tinerfeños (140).[32]

Al concentrar este patrimonio vegetal de unas 140 especies exclusivas, la isla de Tenerife muestra la mayor relación de endemismos florísticos de la denominada Macaronesia.[33] Además, la diferente composición química de los diversos materiales volcánicos que han construido el edificio insular, siempre bajo la acción combinada de los factores climáticos, da lugar a una gran diversidad de suelos. La conjunción de estos agentes determina la presencia de múltiples hábitats que albergan numerosas comunidades de plantas y animales que constituyen los singulares ecosistemas de Tenerife.[32]

El estudio de la flora y la fauna tinerfeña puede realizarse de un modo más ordenado si es clasificada según los diferentes pisos ecológicos en los que se divide el terreno de la isla. Dicha división atiende especialmente a la orientación norte o sur de las vertientes de la isla y, por supuesto, a la altitud:[34]

Bosque de Laurisilva en el Macizo de Anaga.
  • Cardonal – Tabaibal: 0 – 700 m: este estrato se caracteriza por una fuerte insolación y escasez de precipitaciones. En él destacan como especies vegetales las tabaibas, los cardones y cardoncillos, bejeques,…En cuanto a la fauna, son pobres las especies animales vertebradas en este ecosistema; si acaso, algunas aves o reptiles. En cambio, los insectos se encuentran muy bien representados.
  • Bosques Termófilos: 200 – 600 m: este piso posee mayor grado de humedad y precipitaciones, y una menor insolación. Son importantes, dentro de las especies arbóreas las palmeras, las sabinas, los acebuches y una serie de endemismos como peralillos, guaidiles, españeros, malvas de risco y cinerarias. En relación con la fauna es preciso citar a la mariposa vanessa vulcania y aves insectívoras como la curruca cabecinegra y el capirote.
  • Laurisilva: 500 – 1.000 m: se trata de un bosque denso de grandes árboles, herederos de la flora de la Era Terciaria, que crecen en zonas de abundantes nieblas y lluvias frecuentes. Las especies vegetales superiores que abundan son laureles, tilos, viñátigos, barbusanos, y otras de menor tamaño como el bicácaro, la cresta de gallo, la corregüela y una gran variedad de helechos. Con respecto a la fauna, la laurisilva es el estrato más rico en invertebrados y con mayor porcentaje de endemismos, entre los que se encuentran lombrices, moluscos y sobre todo artrópodos. Dentro de la fauna vertebrada hay que mencionar algunas especies de murciélagos y dos aves endémicas en peligro de extinción como son las palomas turqué y rabiche.
Tajinastes rojos.
  • Fayal-Brezal: 1.000 – 1.500 m: se trata también de un bosque, pero en este caso más seco y pobre en especies. Destacan florísticamente las fayas, brezos, acebiños,…También abundan diferentes especies de setas que pueden ser tanto comestibles como muy venenosas.
  • Pinar: 800 – 2.000 m: bosque de pinos en formación abierta que se caracteriza por un aumento de la insolación y por una menor uniformidad en las temperaturas diurnas-nocturnas y estacionales. Sobresale por encima de cualquier otra especie el pino canario. La fauna es poco diversa, pero existen dos aves endémicas de singular belleza como el pinzón azul y el pico picapinos.
  • Alta montaña: por encima de 2.000 m: posee un clima seco, una insolación muy alta y temperaturas extremas. A pesar de estas exigentes condiciones, crecen endemismos vegetales de gran importancia científica y belleza como tajinastes, retamas, codesos, violeta del Teide y especies animales principalmente invertebradas como escarabajos, chinches, y mariposas.

Aún faltaría hablar de la extensa fauna marina de entre la que destacan viejas, meros, abades, salemas, samas, pargos, etc. Gran interés tienen también la tortuga boba y las colonias permanentes de ballenas y delfines que habitan el litoral sur de la isla. Tenerife posee un inventario faunístico que asciende a 56 especies de aves, 13 de mamíferos terrestres, 5 de reptiles, varios miles de invertebrados, 2 de anfibios y 400 de peces además de algunas especies de tortugas marinas y cetáceos.[32]

Antes de la llegada de los aborígenes, Canarias, y en especial Tenerife, estaba habitada por animales endémicos prehistóricos, la mayoría extintos. Entre estas especies se encontraban los lagartos gigantes (Lacerta goliath y Lacerta maxima) o la rata gigante (Canariomys bravoi).[35]

Espacios naturales protegidos

Mapa de clasificación de los espacios protegidos.

Prácticamente la mitad de la isla (48,6%),[36] se encuentra bajo las diferentes fórmulas de protección que atribuyen la Red Canaria de Espacios Naturales Protegidos. De los 146 espacios naturales recogidos por la citada red en el conjunto del archipiélago,[37] un total de 43 se encuentran en Tenerife, siendo de este modo la isla que mayor número de espacios posee.[38] Asimismo, atendiendo al porcentaje de territorio protegido con el que cada isla contribuye al total del archipiélago, hay que destacar que es Tenerife con un 37% la isla que encabeza la tabla.[39] La Red contempla hasta ocho categorías de protección distintas, todas ellas representadas en la isla: aparte del parque nacional del Teide, cuenta con el mayor parque natural de Canarias (Corona Forestal), dos parques rurales (Anaga y Teno), cuatro reservas naturales integrales, seis reservas naturales especiales, un total de catorce monumentos naturales, nueve paisajes protegidos y hasta seis sitios de interés científico.

El municipio de La Orotava, en gran parte a expensas del Parque Nacional del Teide, y el de Santa Cruz de Tenerife que hace lo propio con el Parque rural de Anaga presentan, respectivamente, el 76% y el 74% de su extensión bajo protección. De la misma forma, el emplazamiento mayoritario del Parque rural de Teno al amparo del municipio de Buenavista del Norte hace que éste disponga de una importante parte de su superficie protegida.

La relación completa de los espacios protegidos de Tenerife es la que sigue:

Parques Nacionales

  • Parque Nacional del Teide

Reservas Naturales Integrales

Reservas Naturales Especiales

  • Reserva Natural Especial del Barranco del Infierno
  • Reserva Natural Especial del Chinyero
  • Reserva Natural Especial de Las Palomas
  • Reserva Natural Especial del Malpaís de Güímar
  • Reserva Natural Especial del Malpaís de La Rasca
  • Reserva Natural Especial de Montaña Roja

Parques Naturales

Paisaje Lunar, espacio protegido dentro del Parque Natural de la Corona Forestal.
  • Parque Natural de la Corona Forestal

Parques Rurales

Monumentos Naturales

  • Monumento Natural del Barranco de Fasnia y Güímar
  • Monumento Natural de La Caldera del Rey
  • Monumento Natural de Los Derriscaderos
  • Monumento Natural de La Montaña Amarilla
  • Monumento Natural de La Montaña Centinela
  • Monumento Natural de La Montaña Colorada
  • Monumento Natural de La Montaña de Guaza
  • Monumento Natural de La Montaña de los Frailes
  • Monumento Natural de La Montaña de Tejina
  • Monumento Natural de Montaña Pelada
  • Monumento Natural de Las Montañas de Ifara y Los Riscos
  • Monumento Natural del Roque de Garachico
  • Monumento Natural del Roque de Jama
  • Monumento Natural del Teide

Paisajes Protegidos

  • Paisaje Protegido de Los Acantilados de la Culata
  • Paisaje Protegido del Barranco de Erques
  • Paisaje Protegido de Costa de Acentejo
  • Paisaje Protegido de Ifonche
  • Paisaje Protegido de La Resbala
  • Paisaje Protegido de Las Lagunetas
  • Paisaje Protegido de Las Siete Lomas
  • Paisaje Protegido de Los Campeches, Tigaiga y Ruiz
  • Paisaje Protegido de La Rambla de Castro

Sitios de Interés Científico

  • Sitio de Interés Científico del Acantilado de La Hondura
  • Sitio de Interés Científico de Los Acantilados de Isorana
  • Sitio de Interés Científico del Barranco de Ruiz
  • Sitio de Interés Científico de Interián
  • Sitio de Interés Científico de La Caleta
  • Sitio de Interés Científico del Tabaibal del Porís

Clima

A Tenerife se la conoce internacionalmente como la “Isla de la Eterna Primavera”.[40] La atribución de esta denominación climática se produce en gran medida gracias a los vientos alisios, cuya humedad, principalmente, se condensa en las zonas de medianías del norte y nordeste insular, constituyendo amplios mares de nubes que se disponen preferentemente entre los 600 y 1.800 metros de altura.

Otro factor que influye en la suavidad del clima de las Islas con respecto al que por latitud correspondería (Desierto del Sahara), es la corriente marina fría de Canarias, que enfría la temperatura de las aguas que bañan las costas y playas isleñas con respecto a la ambiental. Por último, la propia orografía tinerfeña también habría que tenerla en cuenta en esta terna de agentes encargados de hacer realidad el anteriormente citado eslogan.

A grandes rasgos, el clima de Tenerife es moderado, templado y muy suave en cualquier estación del año. No hay períodos de frío pero tampoco los hay de calor asfixiante. Las temperaturas medias fluctúan entre los 17-18 °C en invierno y los 24-25 °C en la estación estival, aunque estos sean valores relativos y generales. Evidentemente se producen importantes contrastes, como el que se produce durante los meses de invierno, en los cuales es posible disfrutar del sol en zonas de costa y, sin embargo, 3.000 metros por encima poder contemplar la blanca estampa nevada del Teide, lugar en el que nieva todos los años.[27]

Mar de nubes en la Isla de Tenerife, visto desde unos 1800 metros de altitud.

Otro ejemplo de contraste climático lo encontraríamos en la ciudad de Santa Cruz con respecto a la ciudad de La Laguna. Municipios unidos físicamente pero distanciados en cuanto a condiciones climáticas. Generalmente Santa Cruz tiene durante todo el año un clima cálido con temperaturas sensiblemente superiores a las que se disfrutan en la aledaña La Laguna, donde frecuentemente hace más frío y existe mayor probabilidad de precipitaciones.[41]

El norte y el sur de Tenerife poseen igualmente diferentes características climáticas. En barlovento se registra un 73% de las precipitaciones totales además, la humedad relativa del aire es superior y la insolación inferior. Los máximos pluviométricos se registran en barlovento a una altitud media entre 1.000-1.200 m, casi exclusivamente en los montes de La Orotava.[27]

Pero quizás sea más significativo que todo el norte de la isla carezca de un espacio en el que la pluviosidad media sea inferior a los 250 mm anuales. En cambio, en la vertiente sur de la isla los valores pluviales son significativamente menores. Los únicos reductos sureños que se salvan de esta situación son Masca y Güímar, probablemente debido a sus características físicas que posibilitan una mayor presencia del alisio.[27]

A modo de anécdota es interesante saber que los médicos europeos, sobre todo ingleses y holandeses, del pasado siglo XIX elogiaban el clima del norte de Tenerife, y lo recomendaban a sus pacientes para aliviar dolencias de la edad y del aparato circulatorio.[42]

Datos climáticos Enero Febrero Marzo Abril Mayo Junio Julio Agosto Septiembre Octubre Noviembre Diciembre
Horas de sol/día 5,9 6,6 7,1 7,7 8,8 9,8 10,6 9,8 8,5 6,9 5,9 5,5
Aire (°C) 17,9 17,9 18,6 19,0 20,4 22,2 24,3 25,0 24,3 22,8 20,6 18,7
Agua (°C) 19 18 18 18 19 20 21 22 23 23 21 20
Días de lluvia/mes 5 5 5 3 1 0 0 1 1 3 5 6

El Agua

El suelo volcánico de Tenerife, generalmente de carácter poroso y permeable es motivo para que una considerable fracción del agua procedente de la lluvia, unida a aquella producto de condensaciones en zonas boscosas y a la proveniente del deshielo de las cumbres más elevadas de la isla, se infiltre en el subsuelo.[43]

La construcción de embalses y presas como principales métodos de obtención de agua está desaconsejada debido a las mencionadas condiciones geológicas, que no permiten el almacenamiento del preciado líquido en superficie, así como a la irregularidad de las precipitaciones.

De este modo, la mayor parte del agua (90%) procede de pozos y principalmente de galerías, importantes sistemas que sirven para extraer el recurso hídrico del acuífero. Tenerife dispone en la actualidad de más de un millar de galerías perforadas.[44]

Suelos

La compleja formación y evolución geológica de Tenerife, en conjunción con las distintas características orográficas y bioclimáticas ofrecen como resultado una amplia gama de suelos atendiendo principalmente a su mayor o menor grado de evolución. En este sentido, se comportan como menos desarrollados, los suelos de las zonas expuestas al sur; sin embargo, las zonas al norte, afectadas por los vientos alisios, que aportan una gran humedad, muestran mayores niveles de evolución. Al ahondar en este capítulo resulta importante establecer una clasificación de los mismos en función de su capacidad de uso agrícola o no, así como sus limitaciones y los riesgos que implica.[45]

  • Suelos de capacidad de uso elevada: estos terrenos resultan aptos casi para cualquier actividad, entre ellas la explotación agrícola moderadamente intensiva. Se trata especialmente de tierras transportadas desde otras partes de la Isla. Su principal desventaja es que, desde el punto de vista orográfico, en muchas ocasiones sobre estas tierras se superponen materiales volcánicos de reciente incorporación a través de nuevas erupciones. Son generalmente zonas llanas, pero constituidas por elementos demasiado recientes, en los que la erosión aún no ha podido generar suelo sobre la roca. Debido a esto, se traen tierras desde lugares menos aptos para el cultivo, donde el suelo es apto para este uso.[45]
  • Suelos de capacidad de uso mediana: son terrenos capaces de resistir usos poco intensivos ya que presentan un riesgo elevado de erosión. Se disponen sobre materiales volcánicos más recientes.[45]
  • Suelos con baja capacidad de uso: estos terrenos se caracterizan por situarse en zonas de elevada pendiente. No son, de este modo, los más convenientes para cultivarse. Asimismo, entrañan notables riesgos, los posibles usos que conlleven movimientos de tierra.[45]
  • Suelos con muy baja capacidad de uso: al emplazarse sobre coladas recientes, estos terrenos no son aconsejables casi para ninguna actividad.[45]